Vino de mandrágora, plantas que consuelan. Donde cruje la hiedra los elementos se invocan.
Noches en las que tú, la luna y el agua son todo uno.
Con magia en el aire y velas encendidas lo secreto se revela ante almas elegidas.
Las sombras danzantes dibujan el rito abriendo las puertas de lo infinito. El velo se rompe, el pacto se sella bajo el reflejo de la última estrella.
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